Pintura erótica en Pompeya

On 21 marzo, 2013
Sex in the ancient Rome

Pintura mural en el lupanar de Pompeya
Foto: Wikimmedia

La violenta erupción del Vesubio en el año 79 d.c. sepultó las ciudades de Pompeya y Herculano, arrasándolas, aunque conservando intactos restos que de lo contrario habrían desaparecido para siempre. Es el caso de las pinturas eróticas del lupanar de Pompeya.

Burdel in Pompeya

Lupanar de Pompeya. 79 d.c.
Wikimmedia

Gracias a la información contenida en estas pinturas murales conocemos cómo vivían los antiguos moradores de la ciudad, sus modales y su actitud frente al sexo, mucho más desenfadada y permisiva que en la actualidad.

Pompeya, que en su momento de máximo esplendor contó con más de 25.000 habitantes tenía abiertos al público varios burdeles, entre los que destaca el Lupanar, un edificio que se ha conservado perfectamente y que era por entonces el establecmiento de este tipo más grande de la ciudad.

El lupanar contaba con camas talladas en la piedra que después se cubrían con colchones. Contaba con dos plantas, la superior para la clientela más pudiente y la planta baja para los esclavos y proletarios, en las que encontramos las fornices, pequeñas habitaciones donde se consumaba el acto sexual.

Pero si por algo destaca el lupanar es por conservar pinturas murales adornando las paredes que representan escenas de sexo y prostitución sin ningún tipo de pudor ni tapujos. En este contexto hay que tener en cuenta que la sociedad grecorromana todavía no estaba sometida a la moral judeo-cristiana, muy estricta respecto a cualquier forma de placer sensual.

Sex in the ancient Rome

Pompeya 79 d.c.
Wikimmedia

Los frescos de cada habitación describían la especialidad del trabajador sexual, fuera hombre o mujer. Son muy explícitas y nos hablan, no sólo de la especialidad del trabajador o trabajadora del establecimiento, sino también de las costumbres sexuales de la época. Encima de las puertas pinturas que representan distintas posturas que servían para estimular a los clientes esperaban su turno.

Las pinturas eran al fresco, pintadas sobre el estuco de yeso con pigmentos de origen mineral.

En las paredes aún es posible ver las inscripciones dejadas por clientes y trabajadoras del lugar. Se han identificado más de 120, entre las que encontramos grafittis, frases y nombres de las prostitutas o sus amantes.

Tenemos que pensar que la sociedad romana tenía una idea de la sexualidad mucho más abierta que la nuestra. En Roma la moral sexual giraba en torno a la idea del control. Se puede hacer de todo -tener relaciones con su esposa en casa, con un hombre en unos baños, o con una prostituta en un burdel- pero sin que se vaya de las manos ni escandalizar.

Más allá del carácter artístico de las pinturas, lo cierto es que el lupanar de Pompeya es uno de los edificios más visitados de Pompeya en la actualidad.

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