Olimpia de Manet

On 21 septiembre, 2012
Edouard Manet

Edouard Manet. 1863. Óleo sobre lienzo. 190 x 130. Musée D’Orsay. París.
Foto: Wikimmedia

Esta obra es, junto al desayuno en la hierba, la obra más conocida de Edouard Manet (1832-1883).

Fue presentada para el Salón de 1865 y causó gran escándalo entre críticos y público, aunque recibió muchas felicitaciones de parte de los jóvenes artistas que después formarían el grupo impresionista.

El cuadro representa una figura femenina, identificada con una prostituta de alto nivel, desnuda y recostada sobre un diván acompañada de su dama de compañía y su mascota, un gato negro.

La modelo que posó para el cuadro fue la musa favorita del artista y amante del fotógrafo y amigo del pintor Nadar.

La obra está claramente inspirada en la Venus de Urbino de Tiziano, aunque a pesar de esta influencia lo que de verdad aporta esta obra es que Manet representa a una mujer de carne y hueso, olvidando cualquier referencia a la mitología, y por supuesto, desechando en todo momento la idealización de la belleza de la modelo.

Manet “recorta” la figura de Olympia al colocarla sobre un fondo neutro y utilizando una iluminación frontal adoptada de las estampas japonesas, que elimina las gradaciones tonales y las sombras.

La importancia del dibujo en la pintura de Manet es evidente en esta obra, en la que los contornos de las figuras aparecen perfectamente definidos. La pincelada es muy segura definiendo perfectamente los detalles de las telas y utilizando manchas de color para las flores o las cortinas verdes del fondo.

Olimpia mira fijamente al espectador, seduciéndolo como si de un cliente que acaba de entrar al burdel se tratara. La sensualidad de la imagen se incrementa con el hecho de que está desnuda pero con los zapatos de tacón puestos, como si estuviera dispuesta a levantarse en cualquier momento.

La postura con el torso girado hacia el espectador y la mano izquierda cubriendo su pubis acentúan la actitud oferente de la mujer, cuya piel nacarada y recostada sobre una superficie con telas de colores igualmente blancos, contrasta violentamente con el gato negro y la sirvienta, una mujer de raza negra que porta un ramo de flores.

El recurso de unir modernidad y tradición clásica era muy utilizado por Manet, como ya hiciera en Desayuno en la hierba, lo que le llevó a romper de manera definitiva con la tradición académica imperante en los salones de París y ser así utilizado por el grupo de los impresionistas como una referencia y estímulo de su causa, aunque nunca se integrara en el grupo.

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