Los tres músicos de Picasso

On 11 junio, 2013
Three musicians

Pablo Ruiz Picasso. 1921. óleo sobre lienzo. 200 x 222. MoMA. Nueva York
Foto: usuario Flickr 4farm

Este cuadro, pintado por Pablo Ruiz Picasso durante su estancia en Fontainebleau, en verano de 1921, es una de sus obras más célebres de lo que se ha llamado cubismo sintético.

Dentro de la extensa producción artística del genio malagueño encontramos el cubismo sintético como culminación de sus experimentos cubistas, basados en la composición de escenas basadas en superposiciones de planos de color que generan figuras más o menos reconocibles.

En los Tres Músicos, Picasso compone la escena situado a tres figuras sentadas y dispuestas una junto a la otra. Para conformar las figuras, primero las descompone en formas simples coloreadas, que situadas una junto a la otra nos permiten hacer fácilmente reconocible la figura.

Es una técnica que da la sensación de ser un collage pintado, que simplifica mucho la comprensión formal de la obra, en contraposición a las dificultades de identificación de las obras de la etapa del cubismo hermético que desarrollaron Picasso y Georges Braque, y que como su propio nombre indica eran prácticamente irreconocibles.

Los músicos están de frente y representan un arlequin, un pierrot y un monje. Picasso pretende representar los arquetipos de la comedia y nos los presenta tocando un instrumento musical. La simplificación formal es evidente. Casi parece un puzzle geométrico en el que los colores del fondo y de los personajes se confunden, eliminando cualquier sensación de profundidad.

La evidente abstracción formal de los planos descompuestos tiene un contrapunto realista en las notaciones musicales de la partitura que sostiene el personaje de la derecha, identificado como un monje. Los otros dos personajes, el de la izquierda representa a un pierrot que toca un saxofón y el del centro a un arlequín con una guitarra.

Algunos autores han identificado al arlequín del centro como al propio autor por su capacidad de transformar la realidad y que fue un recurso que utilizó frecuentemente en su obra para referirse a sí mismo.

El Arlequín es una figura recurrente en Picasso que lo relaciona con la cultura popular siempre asociado a otros estereotipos como mendigos, prostitutas o payasos. Es un actor del drama de una vida de la que por su condición están excluidos. Además tiene una explicación formal en el traje a rombos característico, que se adapta perfectamente a la descomposición de planos y colores característica del cubismo.

La última figura y que pasa desapercibida es la de un perro, sentado entre las piernas del músico del centro y que ayuda a reforzar la sensación bohemia y triste de la representación que generan los bordes planos y oscuros del cuadro.

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